Sexo en los caracoles
Son rebaladizos, sueltan baba y se arrastran. La verdad es que los caracoles y las babosas no suelen ser bichos que disfruten de mucha simpatía por los humanos, salvo aquellos que se los comen, sobre todo en el Noreste español y en Francia. Sus costumbres nocturnas, tampoco ayudan a conocerlos. Cuando nos encontramos a un caracol de día, es un rezagado o está muerto de hambre después de un período de inactividad, porque lo suyo es salir de noche. Precisamente de noche, es cuando suelen realizar la cópula, por eso es algo que habitualmente no podemos ver.
Previamente, se produce el cortejo, en el que se acercan y rascan el orificio genital de su pareja con la rádula, una especie de dientecillo que tienen para raer y alimentarse. Por cierto, su orificio genital está situado en la cabeza, detrás del "cuerno" (tentáculo ocular) derecho. Las babosas suelen copular durante 10 o 12 horas, los caracoles entorno a una. En ese tiempo, estos animales hermafroditas, se pasan un espermatóforo lleno de esperma del uno al otro y viceversa. Al final ambos salen fecundados y en un tiempo podrán poner huevos. Eso si, si los huevos no tienen buen tiempo, se aguantarán unos meses antes de eclosionar. ¡Que bichos!
Agradecimientos fotos José Castillejo
que se las ha devorado en progreso. Todas son especies muy rústicas pero de poca producción. Cuando llegaron las vacas importadas de mucha leche, los cerdos que engordaban y daban mucha carne, se fueron abandonando estas producciones. Ahora nos gastamos en recuperar su genética. Afortunadamente se vuelve a valorar la calidad, frente a la cantidad. Ya sé que cada vez somos más millones en el mundo y es preciso producir para todos, pero perder genéticas es un lujo que este planeta no se puede permitir
